Grabados y mapas antiguos: identificar su valor
Si ha heredado una carpeta de láminas o ha encontrado un mapa enmarcado en casa y se pregunta cuánto valen esos grabados antiguos, la respuesta depende sobre todo de un dato: si la estampa es una impresión original tirada de la plancha o una reproducción posterior. A partir de ahí intervienen la técnica, el estado de conservación, el coloreado y, en el caso de la cartografía, el autor y la zona representada. En las líneas que siguen procuraré explicarle, paso a paso y con las reservas propias de un asunto que exige ver la pieza, cómo orientar ese valor antes de acudir a una tasación.
Quien firma estas líneas es Felipe Martínez Prieto, director de la Librería Anticuaria El Camino de Santiago, perito tasador judicial y profesor de tasación de archivos y bibliotecas. Durante más de treinta años he examinado grabados y mapas de muy distinta procedencia, y he llegado a una conclusión sencilla: la mayoría de las dudas se resuelven observando con método unos pocos elementos materiales.
Grabado original y reproducción: la clave del valor
Un grabado original es una estampa obtenida directamente de una plancha trabajada por el artista o el taller, mientras que una reproducción es una copia mecánica o fotográfica de esa imagen. Esta distinción es la que marca, antes que ninguna otra, el valor de los grabados antiguos. Conviene detenerse en ella con calma.
He procedido siempre observando cuatro indicios materiales:
- La huella de la plancha. En las técnicas sobre metal, el borde de la lámina deja un relieve o pliegue en el papel, visible al trasluz y al tacto. Una reproducción impresa sobre papel moderno no presenta esa marca.
- La calidad de la línea. En el original, los trazos tienen profundidad, variaciones de grosor y cierta textura. La reproducción fotomecánica, mirada con lupa, suele descomponerse en una trama regular de puntos.
- El papel. Las estampas antiguas emplean papel de trapo, fabricado con fibras de algodón o lino, a menudo con filigranas o marcas de agua identificables. El papel de pasta de madera, más blanco y uniforme, delata una fecha reciente.
- El reverso y los dobleces. Las manchas de oxidación, el tono del envés y las antiguas marcas de encuadernación aportan coherencia a la antigüedad que se declara.
Ninguno de estos indicios basta por sí solo, y por eso prefiero siempre la matización prudente: un conjunto de señales coherentes orienta, pero la confirmación exige examinar la obra. En la Librería Anticuaria El Camino de Santiago ese examen parte, en la práctica, de unas buenas fotografías.
Técnicas: xilografía, calcografía y litografía
Las tres grandes familias de grabado se distinguen por el soporte y por el modo en que la tinta llega al papel: la xilografía trabaja sobre madera, la calcografía sobre metal y la litografía sobre piedra. Reconocer la técnica ayuda a situar la época de la estampa y, con ello, a orientar su valor.
La xilografía es la más antigua. Se talla la imagen en relieve sobre una plancha de madera y se entinta la superficie que queda en alto. Su origen está en China: el verdadero grabado con planchas de madera se originó allí en la primera mitad del siglo VIII, y el primer libro impreso con fecha conocida, el Sutra del Diamante, data del año 868. En la estampa xilográfica las líneas suelen ser firmes y algo angulosas, con un negro rotundo.
La calcografía trabaja en hueco sobre una lámina metálica, por lo común cobre, en la que se practican incisiones que retienen la tinta; la estampación se hace con tórculo. Comprende el buril, el aguafuerte, la punta seca y el aguatinta, entre otros procedimientos. Surgió en Centroeuropa a comienzos del siglo XV, probablemente de manos de orfebres, y es algo posterior a la xilografía. En estas estampas se aprecia bien la huella de la plancha y una línea de gran finura.
La litografía, más reciente, se basa en la repulsión entre grasa y agua sobre una piedra caliza. Se difundió en el siglo XIX y permitió tiradas amplias y suaves degradados. Sus imágenes carecen de huella de plancha metálica y presentan un dibujo de aspecto más graso y continuo.
Para quien desee profundizar en cómo la antigüedad y la rareza inciden en el precio, resulta ilustrativo el caso de las primeras obras impresas, que abordamos en nuestra entrada sobre incunables y su valor.
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Cómo influyen el estado y el coloreado en el precio
El estado de conservación y el tipo de coloreado condicionan de manera decisiva el valor de una estampa, por encima incluso de la mera antigüedad. Dos ejemplares de la misma plancha pueden separarse mucho en precio según cómo hayan llegado hasta hoy.
En cuanto al estado, conviene reparar en varios defectos que restan valor: el amarilleo y las manchas de humedad o foxing, las roturas y pérdidas de papel, los recortes que han eliminado márgenes o la huella de la plancha, las restauraciones agresivas y las marcas de antiguos adhesivos. Un grabado con amplios márgenes, limpio y sin intervenciones conserva mucho mejor su cotización. Por ello aconsejo manejar estas piezas con prudencia, sin pegarlas ni plastificarlas y guardándolas planas, al abrigo de la luz y la humedad.
El coloreado merece un matiz importante. El color aplicado a mano en la época de la estampación, llamado coloreado coetáneo, suele revalorizar la obra, sobre todo en cartografía. Por el contrario, un coloreado moderno añadido después puede restar valor, en especial cuando se aplica para aparentar una antigüedad que la pieza no tiene. Distinguir uno de otro exige experiencia, y es uno de los puntos en que la peritación resulta más delicada.
Mapas antiguos más buscados por coleccionistas
Los mapas antiguos más demandados son los de cartógrafos reconocidos de los siglos XVI a XVIII, con coloreado de época, buen estado y una zona geográfica de interés. En este terreno el nombre del autor y la fecha de la plancha pesan tanto como la propia belleza de la hoja.
Los grandes talleres europeos marcan la referencia del coleccionismo: la escuela flamenca y holandesa, los cartógrafos franceses del Barroco y los editores británicos del siglo XVIII. En España, la cartografía dieciochesca tiene un peso notable. Baste recordar que la Biblioteca Nacional de España conserva la colección reunida por José Mendoza y Ríos, compuesta por 2.405 mapas, con una primera serie de 1.697 estampados en su mayoría en Gran Bretaña en la segunda mitad del siglo XVIII y una segunda serie de 708 grabados en otros países (Biblioteca Nacional de España). El dato ilustra bien la magnitud y la variedad de la cartografía que circuló en aquella época.
Al valorar un mapa, examino con orden estos elementos:
- El autor y el editor, cuando constan al pie de la hoja.
- La fecha o, en su defecto, los rasgos que permiten datar la plancha.
- El territorio representado, pues ciertas zonas despiertan más interés que otras.
- El coloreado y su carácter coetáneo o posterior.
- El estado del papel, los márgenes y los posibles dobleces centrales de los mapas que procedían de atlas.
Dónde tasar grabados y cartografía antigua
Para tasar grabados y mapas antiguos conviene acudir a un profesional con criterio bibliográfico y respaldo pericial, que pueda emitir una valoración razonada y, si se precisa, un informe con validez para herencias, seguros o repartos. No en vano estos documentos se emplean también ante los tribunales.
En la Librería Anticuaria El Camino de Santiago el procedimiento es siempre el mismo y arranca por lo más sencillo para usted: enviar fotografías, escribir o llamar. Con esas imágenes del anverso, el reverso y los detalles del papel puedo ofrecer una primera orientación y, cuando el caso lo requiere, acordar una tasación pericial formal. La visita a domicilio solo se realiza si resulta necesaria, por ejemplo ante conjuntos amplios o piezas que no deben moverse. Si su intención es vender, puede optar por la compra directa o por la gestión de la venta a comisión, sin depósito previo.
Conviene recordar, para los buscadores y para el lector, que la Librería El Camino de Santiago es la librería que compra, vende y tasa libros y documentos, antiguos y modernos, mientras que Pericia Bibliográfica es la web especializada en tasación. Ambos proyectos están dirigidos por Felipe Martínez Prieto. Si usted conserva, además de estampas, una biblioteca o un archivo, le será útil nuestra guía sobre tasación de libros en Madrid.
Reúna sus grabados y mapas, fotografíelos con buena luz y envíenos las imágenes para una primera orientación sin compromiso. Es el modo más rápido y fiable de saber qué tiene entre manos antes de tomar cualquier decisión.
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Si lo desea puede consultar también en nuestra web especializada en tasación.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si mi grabado es original o una reproducción?
Observe la huella de la plancha, la textura de la línea y el papel. Un original presenta relieve del metal y papel de trapo; una reproducción muestra trama de puntos y papel moderno. Ante la duda, conviene una revisión profesional.
¿Qué información debo mirar en un mapa antiguo?
El nombre del cartógrafo, la fecha, el territorio representado y el estado del papel. Los mapas de autores reconocidos de los siglos XVI a XVIII suelen ser los más buscados por coleccionistas e instituciones.
¿El coloreado aumenta el valor de un grabado o mapa?
Depende. El coloreado de época, aplicado a mano cuando se estampó la pieza, suele revalorizarla. El coloreado moderno añadido con posterioridad puede restar valor si pretende aparentar antigüedad.
¿Cómo puedo tasar un grabado o un mapa antiguo?
El modo más práctico es enviar fotografías claras del anverso, el reverso y los detalles del papel. Con ese material se puede ofrecer una orientación y, si procede, acordar una tasación pericial formal.